Azul, morado, café, rojo, amarillo, ¡verde! del color que sea, pero que sea de los de antes, de aquellos que eran caballeros y te hablaban con respeto te tendían la mano para ayudarte a bajar del auto, te acercaban la silla para que te sentaras, o te ofrecían el asiento en el bus o metro, ¿qué pasa?¿ya no existen esos?, porque estoy harta de que cada mañana se hagan los imbéciles y no sean capaces de ceder el asiento a las mujeres que abordamos el transporte público por las mañanas; ¿qué les cuesta ingratos? ¿porque nos obligan a las damas (que aún existimos algunas), a ceder nuestro asiento a otras mujeres que vemos en dificultades de edad y condición física menos favorable para aguantar paradas hora y media a llegar a su destino?; el cuento de que ya venían dormidos no se los cree nadie, no finjan demencia, ¿dónde queda su educación y sobre todo su caballerosidad? y ya dejemos a un lado el que ustedes son hombres y nosotros mujeres, porque la no tan bien planteada liberación femenina les ha dado el pretexto ideal para ser unos perfectos patanes, sentido común, somos personas que usamos tacones altos, altísimos, solo para lucir lindas para ustedes que no lo valoran en lo más mínimo, o para estar presentables en el trabajo, esto equivale a andar de puntitas todo el santo día subiendo y bajando escaleras y caminando por todos lados, con la maldita incomodidad de usar faldas y demás accesorios que más que delicadas prendas para lucir bien parecen artilugios sacados de la santa inquisición, que ustedes ni en sus peores pesadillas se atreverían a imaginar.

No sean así, mínimo cedan el lugar a las señoras que vean más agobiadas, o a las que van cargando mil cosas, o ya al menos a las embarazadas, porque ya ni a ellasse dignan a ceder lugar, ¿y qué me dicen de los discapacitados?, yo soy de las que más sufre porque tengo una vieja lesión en mi rodilla izquierda y uso una rodillera mecánica la mayor parte del día, afortunadamente he tenido la suerte de encontrar un par de caballeros en las mañanas que me dan el lugar, sin embargo el gusto me dura poco ya que no falta la señora de edad que sube y nadie se digna a levantarse, y no es por nada, pero mi papá que es todo un caballero, me ha enseñado que yo también debo ceder lugar.

¿Entonces que dicen?, ¿gustan ser príncipes por un día?, el universo nunca olvida una buena acción. De paso solicito princesas, de esas que puedan demostrar su delicada condición de damas y no empujen ni aplasten al resto, en su afán de lograr arrebatar un asiento a los que usamos las líneas del metro, hay que colaborar entre nosotras y también dejar de comportarse como unas bestias en estampida y sin educación, si no damos respeto tampoco tendremos derecho a exigirlo.

Si eres un verde sapo, es tu oportunidad de ser un galante principe, Si ya eres un principe azul, mil gracias y por favor... no te despintes.

Sol

Sol
yo

las zorritas y yo

las zorritas y yo
reunidas para planear la travesura anual!!!

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