Cuando las cosas no eran tan complicadas, recuerdo como deseaba tontamente que hubiera un motivo para disgustarme, sabía que de un modo u otro te las ingeniarías para hacerme sonreír.
Algo pasó; terminaban mis primeras clases y salí a tomar un refrigerio antes de volver; desanimada sin mucho que decir caminaba a la salida cuando apareciste, llevabas esa camisa negra y pantalón gris que tanto me gustaban, y tú sonrisa...¿cómo olvidar tu sonrisa?.
No hablaste mucho, no tenías que!...nunca lo dije, pero, para mi bastaba con que hubieras ido hasta ahí para olvidarlo todo. Me diste aquella rosa blanca que aún conservo con el resto en la copa de cristal, y luego, extendiste la otra....lo primero que pensé fué: "¿cómo a nadie más se le ocurrió?"; sonreí y te abrazé fuertemente. Siempre me ha hecho sonreír recibir un rosa, particulamente la de ese día, lo lamentable de las que se encuentran en la copa de cristal, es que, es difícil recordar quién me las dió o porque motivo y tal vez no pueda reconocer de entre todas aquella que esa mañana me diste tú, sin embargo el retrato, me sigue ayudando para que regrese a mi mente aquel día y esta breve historia.
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Sol
Sol
yo
las zorritas y yo
reunidas para planear la travesura anual!!!
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